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1.

Entre bosques apenas

Y sus olas marchitas

Entre follajes que llaman la atención

Y atentan contra viejos pudores

Acaso leyes quebradas

Entre tantos posibles

reinos olvidados

Epidermis como índices

Para encontrar salidas y citas

para recolectar de nuevo el trigo

bajo nubes inciertas

Como este imperio carcomido

Lleno de ficciones

Lacerantes raíces

Fraguan sus cristales crecientes

Sus dunas ermitañas

Porque la belleza

Ha encontrado su feudo

2.

Cerco inusitado que quiere nombrarte entre fermentadas verdades

Que alucinan en su densidad de alcohol oxidado

Un eco con herrumbre deslumbra su sensibilidad

Donde sobran los reinos entre los cajones de la blancura

Y apenas intuyo que en la noche algo empieza

Un cierto crepitar creciente y concomitante

Una fauna increíble y alada que transcurre en venas amarillentas

En venas como martillo que martirizan el deseo y sus ciencias.

Algo empieza entre las cepas rencorosas

Algo alerta sus geografías contra el silencio y la noche

Una innombrable furia que alisa las paredes

Un sudor sin sal en navegaciones inverosímiles

Ciertos elementos pasean sus largas penas

Sus esqueletos ridiculizados entre el miedo y la vergüenza

todo para evitar que cerquen de arena tu nombre.

3.

Un alimento persiste

No es el que necesito

El pábulo se vuelve silencio

O deseo.

4.

De la valentía nada queda.

Una cierta plática

Una insinuación

Una provocada felicidad.

Pero la nada

Apunta su valentía

Y zarpa

5.

En perseguirme, mundo, ¿qué interesas?

Sor Juana Inés de la Cruz

A quién llamas mundo si te persigue un afán de fantasmas

Si a la vuelta se vuelve piedra aquello que nos consume

Qué es el interés si a nadie conmueve

Con su eternidad anciana y caduca.

Será que debas callar los motivos y las esperanzas

Sustituir las bellezas por estanterías sin verano

Será entonces el último salto en fingidas mesas redondas

Por siempre persiguiendo un absoluto

Una línea apenas visible y comprometedora.

Será que debas guardar tu nombre para mejor ocasión.

6.

No queda ciencia que salve sus proyectos.

Ya todo queda entre nos

Del yo se reparten las cartas iluminadas

Corriendo siempre hacia un donde lejano

No queda de la noche más que un alambre

Nada que repita el eco y su belleza

Apenas pronombres a la deriva

Habrá que recordar voces admitiendo sus otoños

Habrá de permitir de una vez y para siempre

Que el reino se pierda

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