Me llevó tiempo la decisión de abrir un blog. Sabía que el ciberespacio es la nueva casa editorial y que aquí cada blog se vuelve en literalmente un grano de arena en la playa de la blogosfera. Literal y metafóricamente hablando. Sabía también que hay blogs tan buenos que han generado su propio fenómeno cultural y han trascendido el ámbito en línea para saltar a otro medio más “real”, como el cine o los libros. Mi intención de entrada no es esa, pues de ser así fracasaría.

Un blog como el que pretendo no se más que un diálogo conmigo mismo al que todos están invitados. No es otra cosa la vida. Un diálogo que dé cuenta de mis lecturas recientes, de mi proceso de tesis, de lo que ha significado para mí ser padre, de mis experiencias y recuerdos como maestro, sobre mis ideas y gustos musicales… En fin, quiero darme y dar un espacio para el libre intercambio de ideas. Quiero crear un espejo en el que se refleje mi persona, que a la vez está compuesta por un sin fin de personas: las que he sido, las que he conocido, las que he leído, las que he escuchado, las que he educado, etc.

Ojalá esta pequeña inauguración, escrita en medio de la timidez de encarar un medio nuevo, apele a aquellas personas que me conocen y a las que no me conocen, para leer mis ideas y pensamientos. Ojalá se establezca un diálogo que vaya más allá del medio y aporte algo nuevo. Ojalá este blog sirva también como constancia de un o varios pasos por la tierra. Ojalá se vuelva para mí el nuevo continente que sé que existe dentro de mí y que necesito, a toda costa, redescubrir.

Están todos cordialmente invitados.

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